lunes, julio 09, 2018

La maleza

Encasillarme en tu cuerpo
como las enredaderas y la maleza.
Verte crecer alborotado dentro de mis ojos.
Verte extendido repetido en mi descenso.
Desvanecer ,
en las raíces de tu libertad.
En el silencio sembrar tu sexo como la tinta en los ojos.
Celebrar que sucedemos,
en el destino.
Amarte, y habitar dentro de mi extraviada.
Amarte, y enmudecer, en la lejanía.
Revelar la incertidumbre,
de las rutas de tu nombre.
Convertirme en tu ritual,
dentro de tu ceremonia.

Imagen....

Sucedías en mi cuerpo como la infinitud.
Nos hacíamos mínimos en la imperfección de la belleza.
Nos desgarrábamos, con la intención, de ser materia y origen,
de ser locura y libertad, de aspirar y multiplicar, las palabras.
Tú me sometías, al placer de la duda.
Justificabas el amor, con tus silencios y certezas.
Mistificabas la huida, y la evasión de mis miedos.
Me cosías el alma, con el orden del amor.
Derrumbabas la cavidad de las escrituras ocultas.
Me besabas aunque no existiese, ruta.
Todo era impredecible y pequeño.
Así te amaba, y me inmantaba.
Así me nutria de la soledad.
Tú me enseñaste,
que la vida no cesa que la vida, se expande que somos plenitud.
Mínimos objetos y horizontes.
En que jamás encontraremos, oscuridad.
Tu me enseñaste, a sembrar mi cuerpo.
Y con ello, nos hicimos materia.
Construimos
Viento
Lluvia.
Aprendimos a evadirnos en el fuego,
como seres vencidos
como seres abandonados.

Imagen...

Ellos no te querían. Ellos no te amaban. Les gustaba construir sobre ti, una cadena invisible, para atarte como propiedad. Y sobre ella ponían flores, hacían huertos, edificando estaciones sin pasadizos como laberinto. Les gustaba hurtarte, macerarte y anidarte como un objeto. Y zurcir sobre ti grandes nubes, en las que de reojo, se apreciaba vida. Hilos llenos palabras, enunciaciones y pretensiones, que alienados eran armas para proseguir la fe.
Ya he aprendido a no rezar al viento, a masticar el vacío…a voltear fuego sobre las aguas.

Miedo

Ya nadie se detiene,
arrojar sus miedos en silencio
nadie aspira a recibir la luz,
mistificando trizadura de su origen.
Pocos celebran su nacimiento oscuro;
pensando en nuevos crepúsculo de energía.
Se hunden todos en la unificación y resignación, de sus disociaciones.
Ya nadie lucha por convivir en el caos.
Todos yacen muertos/cruxificados,
en pequeñas muertes anunciadas con nombres y actuaciones falsas.
Llenos de rutas imaginarias,
con miedo a morir abandonados en su propio cemento;
un miedo agónico a la observación, de la vida y sus antagonismos.

No hay líneas de tiempo...

El silencio atravesó los rincones de su casa invadiendo su mente, su mente que viajaba por la música y se habitaba. A ratos un sonido quejumbroso aún no descifrado los había atemorizado, dejando en la habitación una sensación de parálisis del tiempo que se unió al sonido expuesto de las paredes. Parecía ser un añadido para dar prestancia al carácter de los cuerpos ahusados en el sillón.
Juntos acordaron experimentar por primera vez un encuentro terrenal, sin cuestionarse el orden y las explicaciones ordinarias, sus objetivos tan difusos no tenían explicación unidireccional, quizás tendientes al reconocimiento y en cierto modo, también a la aceptación del código único que los habitaba. En ella el miedo servía como vehículo, y gracias a él, se dispuso a un encuentro que de no ser por las líneas trazadas, hubiese cambiado radicalmente la secuencia del guión y la escenografía necesaria para dar soporte a la vida como para establecer nuevos códigos.

La escenografía era justo como se había imaginado en sueños, parecía tener como función la distracción conjunta. Era tal como su intuición había definido, por lo que en poco tiempo adoptó forma y se organizó mentalmente en cuatro puntos: entrada y salida. Arriba y abajo.
En él, la presencia de ella adoptó forma de secuencia que pudo presagiar se asimilaba a forma de inicio o primer capítulo. Por lo que escribió como título: "no hay líneas de tiempo". Después de olerse y habitarse como nuevas especies y atisbar sonrisas sus manos dibujaron un mundo en la habitación: colores y texturas de cuadro cubista; escenas imposibles de digerir por las almas insensibles. Ella se dispuso a mirar más allá de las líneas del metraje del cuadro y atesoro en sus manos su infancia y las voces del silencio le advirtieron que podría viajar para reconocer aquella alma y ajustarla a sus deseos de engranaje con su propia historia recreada. Se sintió obligaba a recorrer en su propia debilidad para hacer presente que las líneas del tiempo, eran el primer capítulo que debía enmudecer de su propia conciencia. No era necesario dar explicaciones a los encuentros de la vida, cuando no desean perseguir un fin. Dado que había descubierto en él, tanto orden atemporal, quiso aprender a observarlo, aprehenderlo, sin tener aún definido un método, que tampoco sabía si era necesario.

Él por su parte, se encargó de acomodarla en su olfato, sintiendo que podía hacer un encuadre a su juventud. Ambos sin hablarse, disfrutando del silencio y concibiendo la palabra y el imaginario de "atemporalidad", se auto retrataron y ensayaron el amor hasta establecer diálogos sobre la vida, intercambiando a ratos teorías, impresiones y/o observaciones con intensidad o cuestionamiento.
Él con sabiduría, con la seguridad de que la sorpresa es necesaria para dar ruta al descubrimiento y ella con la benevolencia de que nada estará escrito por completo.
En la advertencia del guión y sus elementos, como cuadro escenográfico se sintió unida a su biografía, establecieron rituales en la textura de la piel y en la inmortalidad de los pensamientos, comunicándose sin palabras, adhiriendo a la simbiosis como dos hermanos que se encontraban unidos desde la carne, dirigidos en la misma órbita, comprendiendo que en sus mentes existía un diálogo imposible de ser interpretado.

Su código estaba procesado como un timbre de agua. Eran invisibles para la humanidad, como invisibles a su orden común, su amor era el mediodía y noche. Su amor era una yuxtaposición a las leyes del tiempo.
Se reconocían en escenas aunque no en impresiones. Los destinos los situaban en la misma posición, eran impenetrables en sus sinfonías, infinitos para la numeración de encuadres, que situadas en distintos planos, los haría suponer la eternidad.

martes, septiembre 13, 2016

Los desconocidos

Acuéstate al lado de un desconocido,
que te enseñe,
que la vida es eso.
Un abrazo que ciega,
un beso que te obliga a indagar en ti.
Acuéstate y recobra el sentido,
de amar a tus niños internos,
a los  que construyeron en ti,
edificaciones sin soporte.

Acuéstate a su lado,
y no jures nada,
porque jurar cansa,
al que carece de sentido.
Y húndete en sus huesos,
un rato a descansar.
Quizás sea tarde,
y la vida te oprima,
y te insista en un sentido inexistente
y te obligue a negar bajo las formas.
Y te incite a la destrucción,
dándote el espacio a caer sin plataforma.
Acuéstate a su lado,
y no finjas,
que existe el tiempo.
Es imposible predecir el estado natural de los sentidos.
Intenta sobrevivir un rato,
respirando,
intenta ser valiente.

Acuéstate al lado de un desconocido,
que alimente los silencios.
Abraza el huracán
Donde todo es desconcierto.

Diviértete y nace en el fuego,
donde el fuego es fuego,
y la huida es luz.

Autoimagen

La mujer que tiembla
con el útero descubierto
despatriada,
identificando su llanto,
como la infancia

La mujer que enuncia,
sucede y multiplica
su silencio
en medio del dramatismo.

Aquella que nace heredada,
en un cuerpo trizado
haciendo el amor,
como una tempestad.

Que atisba,
en sus miedos.
la sucesión
de su evolución
nace y muere
secuencialmente

dentro de hombres aún no descubiertos.

Imagen XXII

Encasillarme en tu cuerpo
como las enredaderas y la maleza.
Verte crecer
alborotado
dentro de mis ojos.
Verte extendido
repetido
en mi descenso.
Desvanecer ,
en las raíces
de tu libertad.
En el silencio
sembrar tu sexo
como la tinta
en los ojos.

Celebrar que sucedemos,
en el destino.
Amarte,
y habitar dentro de mi
extraviada.
Amarte,
y enmudecer,
en la lejanía.

Revelar la incertidumbre,
de las rutas de tu nombre.
Convertirme en tu ritual,

dentro de tu ceremonia.

Imagen XXI

Tuve intenciones de decir te quiero,
pero temía desprender mi libertad.
Temía a la asociación de palabras,
del silencio.
Incluso temía de aquello,
que nunca fue descrito.
De la fragmentación de las ideas,
al configurar el mundo,
cuando se acentúa
lo desconocido.
Y aquello que se describe en sueños,
como un signo y anunció de generalidad.

Tuve miedo,
de decir que habías cruzado
el puente y la semejanza
de mis más profundos,
atisbos.
Donde me hallaba sola,
llena de incertidumbre.
Contemplando la vida,
sin sensaciones.

Tuve miedo,
de verte andar
y descubrir que eras la luz,
cruzada en la materia.
Que tarde o temprano,
serias necesario,
para enfrentar mis batallas.
Que tarde o temprano,
serias causalidad y consecuencia.

Yo te halle,
Sin conceptualizar el amor.
Y así,
aprendí a unificar el universo,
y la vida.
Y así aprendí a embellecer, la oscuridad.
Con fe,
en cada acto apasionado que nos dio la vida.

En cada una de la existencias que profesamos.

jueves, mayo 28, 2015

micropoemas



I

Yo quería suicidarme en el borde de tu cama.
Para encontrar el paraiso.
Y creerme un poco Maria y Madgalena.

II

Quería organizarte
debajo de mis miedos.

III

Quería hilvanarte,
en mis silencios
tejiendo palabras.

IV

Yo quería zurcirme,
en tus besos como un acento.

V

Y morir en ti.
cada ciento cincuenta segundos.
derrotada.

martes, mayo 05, 2015

Imagen XX







A menudo te pienso,
y te bendigo en mi sexo
 (como una desconocida),
 finjo odiarte
me rio solitaria de tus besos.

Me siento a ordenar,
tu lengua y las silabas.

 A menudo te siento,
arrastrado en mi corazón detenido,
como si fueras un silencio que se consume,
un orden, impenetrable y enmudecido.
Como si fueras una fuga,
que se multiplica en la tempestad.
(La fuga de mi vida incompleta y solitaria)

sábado, septiembre 21, 2013

(...)resquebrajarme los cabellos del pubis para amarte
como si en tus dedos existiese el funeral de mi abandono.
Y aniquilar mi infancia,
y... erguirme en tu silencio
como un esfimero acento de desanclaje
que oculta la soledad.

lunes, febrero 18, 2013

IMAGEN


Observar el temor,
el beso que nos silencia,
hasta pervertirnos,
devastar la construcción del fuego.
Anticipar en mi destino,
las lineas de tu credo.

sábado, febrero 11, 2012

Niñez

Yo que te abrí al corazón,
con la mudez de las telarañas
y mi niñez
Yo que te induje a la muerte
a los actos súbitos
a la obsesión y al dia,
que fracture la sumisión
y la nostalgia…
que por las noches,
sometí a tu embriaguez en la humildad,
del cuerpo
Para ser decretada:
Sombra y luciérnaga.