lunes, octubre 01, 2018

Imagen

Te he dejado palabras donde existes tú;
una habitación de fuego
donde nos hemos nombrado,
llorando la vida.

La injusticia era un tránsito decíamos,
una procesión
donde cargábamos cruces desnudos y esclavos.

Comprendíamos el egoísmo
(en la habitación desolada)
nos aportillábamos para evitar el dolor.
Creíamos que la vida era una serie de personajes seriados
donde salíamos del libreto
pero luego residíamos forzosos,
a transitar la cuerda floja.

En mi asfixia te pedía libertad,
(me incrustaba a ti para buscar refugio).
Nunca tuve certeza de nada,
nunca tuve una brújula o un centro.
Tú me instruiste,
en la sobrevivencia.

He acaecido en esta habitación,
habitando mis demonios.

jueves, julio 19, 2018

Cuento II



Jack es un banquero de la ciudad de New York. Ciudad en la que transcurren personas sin identidad. La mayor parte del tiempo, se ven escenas de gente atareada, que corre energéticamente por lugares comunes: El correo, las cafeterías y el cine. A Jack le divierte pensar que un día llegará a ser el banquero más reconocido de la ciudad, y cada cierto tiempo, lee periódicos simulando encontrarse con portadas que lo anuncien con una fotografía, es por ello, que ha apreciado vestir de traje y seguir rituales para que su imagen se presente adecuadamente. Cada cierto tiempo, piensa en sí mismo, pero este proceso le resulta asfixiante ya que interrumpe su rutina, generándole sensación de vacío. Mareo, taquicardia, impaciencia que aplasta con la nicotina del tabaco. Síntomas que le aletargan el pensamiento, sensaciones que ha venido experimentando desde su cambio. Cuando lo trasladaron a esta gran ciudad, pensaba en números, y ahora que maneja con exactitud sus gestiones contables, no ha logrado hacer nuevas lecturas de la realidad. Por lo que día a día ha soñado con imágenes de claridad y luz, viéndose a si mismo sumergido en la playa, escuchando olas que chocan con las rocas. Ha pensado que sería buena idea viajar, pero en la prontitud, evitará hacerlo para interrumpir diálogos que ha tenido pendientes con su consciencia. Durante los domingos y dado que el descanso es obligatorio, en un sentido práctico, debiendo cerrar cafeterías y lugares de entretenimiento, se ha dedicado a realizar análisis financieros, estimaciones de nuevas tendencias, ideando formas de control mental, que se han expresado obsesivamente en la aspiración de cigarrillo. Cada cierto tiempo, pasea sin rumbo, y recoge colillas del piso de su departamento, para no sentirse tan miserable, o acude al cementerio a ver muertos que no conoce, para memorizar apellidos influyentes, da propinas a los niños que acarrean agua y respira profundamente. Le gustaría hacer algo por el mundo, invertirlo, sacudirlo, para evitar la miseria, pero es en ella, en quien ha encontrado un espacio de utilidad. Y piensa en que la consistencia de la vida radica allí, justamente en los extremos, por lo que se hace necesario vivir según las circunstancias, en la que la soledad a veces resulta una elección o un destino. Así se duerme, contando incansablemente cifras que parecen infinitas, a las que jamás tendrá acceso. De lunes a viernes, genera una alarma control, y realiza acciones mecánicas hasta las diez, momento en el que acude a la cafetería cercana y pide un café de grano, en ella, se detiene minutos incontables a observar cientos de masas dulces, lo hace igualmente calculando alzas de precios y números de ventas, hasta que decide una, la misma que elige todos los días. Le gusta pensar en las posibilidades de elección, y en las posibilidades de azar que surgirían, si un día su elección no estuviese disponible, aunque esta seria improbable dado el manejo logístico, situación que lo llevaría a consultar por otra alternativa pero que sabe que tiene poca probabilidad de ocurrencia. En el mesón de esta cafetería, atienden tres mujeres, una de edad media, otra mayor y una joven, cada una se encarga de actividades diferentes, pero al aumentar los clientes, la jovencita reparte funciones y se encarga de atraer la compra de nuevos productos, ofreciendo pequeñas muestras y una grata sonrisa, está al pendiente del sonido de la mampara cada vez que se abre, ella memoriza fisiológicamente a los clientes. Generando un estimado de los productos favoritos de venta. Como ha llegado recientemente a la ciudad, todo le ha parecido novedoso, atrayente, aprovechando esta de realizar observaciones milimétricas, profundas, acuciosas de la personalidad de cada una de las personas que son frecuentes. Haciendo inferencias de sus hábitos, costumbres, gesticulaciones y profesiones. Consecuentemente consultando a los más antiguos del lugar si ello tiene concordancia con sus roles ejercidos, en los que realmente es asertiva. A diferencia de Jack, Helen, ha encontrado en esta nueva forma de vida, alejada, un espacio ideal de sobrevivencia, dándose espacio de eliminar prejuicios antiguos, que le habían sido interpuestos por crianza. Primero utilidad en si misma y luego utilidad emotiva para permitirse construir nuevos espacios de libertad, los que han comenzado con nuevos rituales, como le gusta la pintura y la creación, ha decidido comprar acuarelas, pinceles, atriles, y pintar como una forma de fusionar colores y texturas a sus nuevas emociones, sabe que serviría también pintar los rostros que ha observado y darles forma artística. Durante meses, en los que se ha interiorizado en la escena de esta ciudad, ha utilizado su efectividad y asertividad, para inferir las vidas de los clientes. Piensa que Jack siendo un asiduo y un calculador innato ha notado un crecimiento de ventas y una innovación de estrategias y le preocupa la posibilidad de que exista un traslado de local, estimando los tiempos que le tomaría llegar hasta el, o ha pensado en la posibilidad de influir en los empresarios para generar crédito para su compra, sabe que le gusta la familiaridad del lugar y la forma en que es recibido, le da un espacio de contención mental...como si dentro de la mampara, el tiempo se enlenteciera, y pudiese apreciar detalles distintos, esenciales, luminosos, como la sonrisa matutina ofrecida a los clientes. Sabe que este se pregunta día a día si se encontrara sola, en la ciudad o si tendrá un marido panadero o si le gustara el servicio religioso, sin poder descifrarlo. Y ello le resulta un buen material para realizar el cuadro de acuarela. De él le atraen sus manos, y sus gestos impacientes… le resulta interesante su batalla constante de personajes, incomunicables entre sí, que se encargara de trasladar hasta su lienzo. Si Jack hubiese tenido otra vida, seguramente, habría muerto forzosamente, por lo que su naturalidad y consecuencias de actos, le resultaba caricaturesco y ello le daba prioridad de retratarlo, medianamente forzado y ambivalente. Helen, lo dibujo en su lienzo, en una playa en invierno, con los pies descalzos, tocando una caracola, con una sonrisa mediana, apartando en el espacio del sol un reloj de cuerdas, que contenía una cadena hasta el comienzo del agua.

lunes, julio 09, 2018

La maleza


Encasillarme en tu cuerpo
como las enredaderas y la maleza.
Verte crecer alborotado dentro de mis ojos.
Verte extendido repetido en mi descenso.
Desvanecer ,
en las raíces de tu libertad.
En el silencio sembrar tu sexo como la tinta en los ojos.
Celebrar que sucedemos,
en el destino.
Amarte, y habitar dentro de mi extraviada.
Amarte, y enmudecer, en la lejanía.
Revelar la incertidumbre,
de las rutas de tu nombre.
Convertirme en tu ritual,
dentro de tu ceremonia.

Imagen....


Sucedías en mi cuerpo como la infinitud.
Nos hacíamos mínimos en la imperfección de la belleza.
Nos desgarrábamos, con la intención, de ser materia y origen,
de ser locura y libertad, de aspirar y multiplicar, las palabras.
Tú me sometías, al placer de la duda.
Justificabas el amor, con tus silencios y certezas.
Mistificabas la huida, y la evasión de mis miedos.
Me cosías el alma, con el orden del amor.
Derrumbabas la cavidad de las escrituras ocultas.
Me besabas aunque no existiese, ruta.
Todo era impredecible y pequeño.
Así te amaba, y me inmantaba.
Así me nutria de la soledad.
Tú me enseñaste,
que la vida no cesa que la vida, se expande que somos plenitud.
Mínimos objetos y horizontes.
En que jamás encontraremos, oscuridad.
Tu me enseñaste, a sembrar mi cuerpo.
Y con ello, nos hicimos materia.
Construimos
Viento
Lluvia.
Aprendimos a evadirnos en el fuego,
como seres vencidos
como seres abandonados.

Imagen...

Ellos no te querían. Ellos no te amaban. Les gustaba construir sobre ti, una cadena invisible, para atarte como propiedad. Y sobre ella ponían flores, hacían huertos, edificando estaciones sin pasadizos como laberinto. Les gustaba hurtarte, macerarte y anidarte como un objeto. Y zurcir sobre ti grandes nubes, en las que de reojo, se apreciaba vida. Hilos llenos palabras, enunciaciones y pretensiones, que alienados eran armas para proseguir la fe.
Ya he aprendido a no rezar al viento, a masticar el vacío…a voltear fuego sobre las aguas.

Miedo

Ya nadie se detiene,
arrojar sus miedos en silencio
nadie aspira a recibir la luz,
mistificando trizadura de su origen.
Pocos celebran su nacimiento oscuro;
pensando en nuevos crepúsculo de energía.
Se hunden todos en la unificación y resignación, de sus disociaciones.
Ya nadie lucha por convivir en el caos.
Todos yacen muertos/cruxificados,
en pequeñas muertes anunciadas con nombres y actuaciones falsas.
Llenos de rutas imaginarias,
con miedo a morir abandonados en su propio cemento;
un miedo agónico a la observación, de la vida y sus antagonismos.

No hay líneas de tiempo...

El silencio atravesó los rincones de su casa invadiendo su mente, su mente que viajaba por la música y se habitaba. A ratos un sonido quejumbroso aún no descifrado los había atemorizado, dejando en la habitación una sensación de parálisis del tiempo que se unió al sonido expuesto de las paredes. Parecía ser un añadido para dar prestancia al carácter de los cuerpos ahusados en el sillón.
Juntos acordaron experimentar por primera vez un encuentro terrenal, sin cuestionarse el orden y las explicaciones ordinarias, sus objetivos tan difusos no tenían explicación unidireccional, quizás tendientes al reconocimiento y en cierto modo, también a la aceptación del código único que los habitaba. En ella el miedo servía como vehículo, y gracias a él, se dispuso a un encuentro que de no ser por las líneas trazadas, hubiese cambiado radicalmente la secuencia del guión y la escenografía necesaria para dar soporte a la vida como para establecer nuevos códigos.

La escenografía era justo como se había imaginado en sueños, parecía tener como función la distracción conjunta. Era tal como su intuición había definido, por lo que en poco tiempo adoptó forma y se organizó mentalmente en cuatro puntos: entrada y salida. Arriba y abajo.
En él, la presencia de ella adoptó forma de secuencia que pudo presagiar se asimilaba a forma de inicio o primer capítulo. Por lo que escribió como título: "no hay líneas de tiempo". Después de olerse y habitarse como nuevas especies y atisbar sonrisas sus manos dibujaron un mundo en la habitación: colores y texturas de cuadro cubista; escenas imposibles de digerir por las almas insensibles. Ella se dispuso a mirar más allá de las líneas del metraje del cuadro y atesoro en sus manos su infancia y las voces del silencio le advirtieron que podría viajar para reconocer aquella alma y ajustarla a sus deseos de engranaje con su propia historia recreada. Se sintió obligaba a recorrer en su propia debilidad para hacer presente que las líneas del tiempo, eran el primer capítulo que debía enmudecer de su propia conciencia. No era necesario dar explicaciones a los encuentros de la vida, cuando no desean perseguir un fin. Dado que había descubierto en él, tanto orden atemporal, quiso aprender a observarlo, aprehenderlo, sin tener aún definido un método, que tampoco sabía si era necesario.

Él por su parte, se encargó de acomodarla en su olfato, sintiendo que podía hacer un encuadre a su juventud. Ambos sin hablarse, disfrutando del silencio y concibiendo la palabra y el imaginario de "atemporalidad", se auto retrataron y ensayaron el amor hasta establecer diálogos sobre la vida, intercambiando a ratos teorías, impresiones y/o observaciones con intensidad o cuestionamiento.
Él con sabiduría, con la seguridad de que la sorpresa es necesaria para dar ruta al descubrimiento y ella con la benevolencia de que nada estará escrito por completo.
En la advertencia del guión y sus elementos, como cuadro escenográfico se sintió unida a su biografía, establecieron rituales en la textura de la piel y en la inmortalidad de los pensamientos, comunicándose sin palabras, adhiriendo a la simbiosis como dos hermanos que se encontraban unidos desde la carne, dirigidos en la misma órbita, comprendiendo que en sus mentes existía un diálogo imposible de ser interpretado.

Su código estaba procesado como un timbre de agua. Eran invisibles para la humanidad, como invisibles a su orden común, su amor era el mediodía y noche. Su amor era una yuxtaposición a las leyes del tiempo.
Se reconocían en escenas aunque no en impresiones. Los destinos los situaban en la misma posición, eran impenetrables en sus sinfonías, infinitos para la numeración de encuadres, que situadas en distintos planos, los haría suponer la eternidad.

martes, septiembre 13, 2016

Autoimagen

La mujer que tiembla
con el útero descubierto
despatriada,
identificando su llanto,
como la infancia

La mujer que enuncia,
sucede y multiplica
su silencio
en medio del dramatismo.

Aquella que nace heredada,
en un cuerpo trizado
haciendo el amor,
como una tempestad.

Que atisba,
en sus miedos.
la sucesión
de su evolución
nace y muere
secuencialmente

dentro de hombres aún no descubiertos.

Imagen XXII

Encasillarme en tu cuerpo
como las enredaderas y la maleza.
Verte crecer
alborotado
dentro de mis ojos.
Verte extendido
repetido
en mi descenso.
Desvanecer ,
en las raíces
de tu libertad.
En el silencio
sembrar tu sexo
como la tinta
en los ojos.

Celebrar que sucedemos,
en el destino.
Amarte,
y habitar dentro de mi
extraviada.
Amarte,
y enmudecer,
en la lejanía.

Revelar la incertidumbre,
de las rutas de tu nombre.
Convertirme en tu ritual,

dentro de tu ceremonia.

Imagen XXI

Tuve intenciones de decir te quiero,
pero temía desprender mi libertad.
Temía a la asociación de palabras,
del silencio.
Incluso temía de aquello,
que nunca fue descrito.
De la fragmentación de las ideas,
al configurar el mundo,
cuando se acentúa
lo desconocido.
Y aquello que se describe en sueños,
como un signo y anunció de generalidad.

Tuve miedo,
de decir que habías cruzado
el puente y la semejanza
de mis más profundos,
atisbos.
Donde me hallaba sola,
llena de incertidumbre.
Contemplando la vida,
sin sensaciones.

Tuve miedo,
de verte andar
y descubrir que eras la luz,
cruzada en la materia.
Que tarde o temprano,
serias necesario,
para enfrentar mis batallas.
Que tarde o temprano,
serias causalidad y consecuencia.

Yo te halle,
Sin conceptualizar el amor.
Y así,
aprendí a unificar el universo,
y la vida.
Y así aprendí a embellecer, la oscuridad.
Con fe,
en cada acto apasionado que nos dio la vida.

En cada una de la existencias que profesamos.

jueves, mayo 28, 2015

micropoemas



I

Yo quería suicidarme en el borde de tu cama.
Para encontrar el paraiso.
Y creerme un poco Maria y Madgalena.

II

Quería organizarte
debajo de mis miedos.

III

Quería hilvanarte,
en mis silencios
tejiendo palabras.

IV

Yo quería zurcirme,
en tus besos como un acento.

V

Y morir en ti.
cada ciento cincuenta segundos.
derrotada.

martes, mayo 05, 2015

Imagen XX







A menudo te pienso,
y te bendigo en mi sexo
 (como una desconocida),
 finjo odiarte
me rio solitaria de tus besos.

Me siento a ordenar,
tu lengua y las silabas.

 A menudo te siento,
arrastrado en mi corazón detenido,
como si fueras un silencio que se consume,
un orden, impenetrable y enmudecido.
Como si fueras una fuga,
que se multiplica en la tempestad.
(La fuga de mi vida incompleta y solitaria)

sábado, septiembre 21, 2013

(...)resquebrajarme los cabellos del pubis para amarte
como si en tus dedos existiese el funeral de mi abandono.
Y aniquilar mi infancia,
y... erguirme en tu silencio
como un esfimero acento de desanclaje
que oculta la soledad.