Una vez más
el miedo nos fronta
en silencio.
Deformidad de palabras
amor,
ceguedad desde lo informe.
Yacemos,
sobre un cuerpo inoportuno,
disociando.
Un toque delicado,
nos fundamenta.
Hasta la muerte vengo desnuda,
suplicando embutirme.
Cada noche deseada,
busco la fragmentación insana
el arma exacta,
la destrucción.
Venus, se adhiere
coarta mis heridas.
Detiene la música,
bordea la fatiga.
Es una tempestad,
larga sobre las cabezas,
rueda y rueda
corazón,
escúrreme, ante tus ojos.
Llegare aquí, sin retroceso,
imprevista.
Frontando el silencio.

