jueves, octubre 05, 2006

Mientras tengamos otra voz



En los ventanales inmensos
me prohíben hablar como mujer
inundar a las palabras
describir voces infernales
que no van con el principio
del aborto clandestino.
Cuando la escritura
me retrata
me quedo con mis segundos nombres
ausentes
sobre el papel
viendo al enemigo
partirse en dos.
Llena de vida moribunda
con el monumento escaso
de mis piernas complejas.
Todo es rotundo,
mientras no estas.
Pero cuando vuelves
nuevamente vuelco a pegarme
sobre tu vicio,
y me hago trémula,
una carne que sabe escribir
de la pobreza.
Infinitamente una diosa
perversa que muere
sobre tus pies exhausta.

domingo, octubre 01, 2006

Confesión I


Aprendo amar
a la que persiste
sobre mi ombligo.
Sobre mi garganta ruda
la planto desde el comienzo
sobre mi enhebrada igualdad
completo su nombre inexistente.

Todos aquí me parecen desposeídos
todas las ruinas
parecen desquitarse.
Espero sobre la frialdad
una confesión
de horror y pobreza.
Que carezca de espejos cerrados
porque de acabar
la estación,
comería toda mi debilidad
en la calle
donde tu te dejas.
Y seria inútil
ser verídica,
en la ofrenda oportuna
para acabar mirándote.

Ahora que tú eres otra,
y yo soy otra
frente al fuego.
Quiero ser ese irónico
silencio perverso
que escribes sobre mi nombre
inoportuno,
de milagro.
Al que le debo la bondad
de cerrar los ojos
y ser la muerte.