viernes, mayo 26, 2006

La otra mujer





Otra mujer debe entenderme,
debe gritarme la cobardía
la incompuesta fisura de mis lagrimas caídas
por el suelo
debe obligarme a desvestirme bajo tu cuerpo impaciente
debe zurcir las heridas con los besos nauseabundos
( entre el cigarrillo y el alcohol)
y apostarse sobre mis caderas rítmicas hilvanando las crudezas pactas
las criticas imposturas del miedo intencional
que atrapa sobre la enredadera tu carne adversa y adicta.

La otra mujer debe enceguecerse sobre el vino barato,
repentinamente debe llorarse sobre la voz sensual de antecesora
( debe condenarse a ser fatal sobre una irracional zozobra de amor)
y enmascarar su agudeza ágil para pervertir a las almas vírgenes.


Mi otra mujer enmudece frente al pánico de tu cuerpo pactado y frío
anudece sobre las carreteras el deseo de la fuga melodramática,
porque bien sabe que el amor la recorre
entre el miedo divisorio de una extensa fuerza
y entonces
llora, ríe, neutraliza

Sabe que todo es un espanto.

miércoles, mayo 24, 2006

Estoy aquí





Estoy aquí,
por las trasparencias de las manos,
y su túnel cabida,
en la cruda vitrina del miedo.

Estoy aquí,
por tu boca parida en el funeral del tino,
por tus huesos y sus fibras pali decientes.
Y quisiera ahorcarte las húmedas sombras,
para que en tus venas lincháramos de amor.


Pero mi cuerpo,
al que exhalas con tus líquidos de tabaco
le hacen falta un par de andanzas junto a la presa.
Un animal enmudecido
en huracanes de sensualidad.
Yo parto junto a tu nombre,
para acabar de impulso a tus letras.
Yo lloro en los astros para calmar tu idioma,
y tú furioso animal convulso,
me estallas
como una pesadilla incrédula sobre el artificio.

Estoy aquí en la momentánea alma
de las edades supremas que nacieron
del águila.
Logro y no logro,
chocar sobre la lengua del sepulcro.

Luego estoy aquí,
al final de las tumbas desnuda.
Todos calzan su sitio.
Yo aparento tener alas,
para tus dientes de intelecto.


El tiempo aprende de mi noche.

sábado, mayo 20, 2006

Bésame




Vas a lamer el mar,
vas a gemir en las olas con las rocas,
detrás de los muros del espectro
vas a comer un crimen circunstancial
Y con la escena andando:
Te abrirán la propia alma,
la dosis tenebrosa del aire consumido
a cascarones.

Bésame en las atiborraciones dramáticas
hombre espacial,
hombre húmedo.
Bésame y grítame,
en este viaje marejado
tu apetito fruncido
y árdeme,
que no quiero ser un saco
una espalda en tus pezones
la colgante ojera de tu libido.
Acéitame el siglo contable,
el libérrimo indomado miedo.
Olvida a tu ser agnóstico,
hoy somos,
hoy seremos los dioses íntimos
la resina inconstante
de tanto placer.

martes, mayo 16, 2006

Imagen III



Todo era olor,
de las sillas sudas calientes
todo eran los espejos,
dispuestos a militancias libertinas.

Filábamos, comíamos, gozábamos
con las gotas temperamentales del tacto físico,
en tablas de una chimenea
hecha conducta viscosa.

Olfateábamos cada una de las vértebras repentinas
entrábamos cínicos
y frente al nombre
de los amantes reíamos amargos,
como valientes héroes
nos gritábamos, comíamos lo múltiple hasta el fondo.
Hubo una mancha hecha piel en la sabana;
voló la esperma,
se indujo el semen
gimiendo con los muertos sin oxigeno.

Erótica sensual





Tu serpiente pegajosa llueve,
digo, ábreme.
Soy la voz del placer fugaz y distante:
una erótica sensual en llamas
decidida al suicidio colectivo,
carne; grandes labios lluviosos,
decididos al placer erótico sensual.
Te digo: ábreme y júntame
Y júntame y ábreme.
Penetra con fuerza el sudor agónico
viérteme de caos
llámame a la juventud,
muéreme en la sal dulzosa del mundo físico.

lunes, mayo 15, 2006

Sexo-letra




Deja tu cigarrillo prendido
sobre el mantel
sobre el vidrio consumido,
deja tu carne caliente
y sécame el rojo de los labios
como bien sabes que prendería la sangre
en tus ojos.
Créete un poco animal por unas horas
deja tu papel de poeta para el escondite
ábreme esas piernas como para el circo
de las risas casi brutas
en el orgasmo
y cuando sepa reír lávame los pies
con la música depredadora de tu lengua ácida impaciente.

Mira bien el sexo hundido en mi
casi débil y blando en el espejo
después de la asfixia malamente crónica y barata
¿vendrían acaso los llantos?

Porque el domingo entre los movimientos internos
y los malos planes futuros
alguna cabeza se dedica a pensar en tu nombre
y se deletrea casi automáticamente entre el silencio
una imaginaria colectiva argamasa de comics
comidos por el asco
de la mala escena.

Como la pantera



Vinculo en mí,
el deseo de la pantera
dispuesta a adherir la presa
correteando ojos.
Amamanto en las miradas auxiliadoras
el deseo de la venganza
rompo entonces mis caretas, las mascaras
de la débil mujer de mi estomago.
La quemadura leve del segundo
bebe fuego esfumado
nauseabundos tragos de sangre,
desafiantes cortejos a la hembra,
tatuada de virginidad.

Las piernas
se envenenan de la carne dulce.
Veo que la presa sonríe al escuchar
la voz satánica que envuelve
los pechos
el espejo en la enredadera.


Goza el miedo,
el temor pone dulce tu antipatía.


Veo en mí a la pantera,
y eran
tus ojos tan primitivos
para esta sed
que en el mismo centro
no fuiste perdición.

En medio de la Jaula,
eras la presa
muerto estabas mordido
envenenado en mis ojos.

domingo, mayo 14, 2006

La Luciérnaga




Tan cansada de partir el alma
de beber ojos
estrujando lágrimas.
He caído al sueño
y supongo una eterna luz llamándome.
La luz se disfraza de soledad
y el amor imposible vocifera.

jueves, mayo 11, 2006

10



Los rostros tienen hambre
pero se esconden
y en los silencios del erotismo propagan fuego
yo escondo mis ojos en tus genitales ácidos
yo adhiero en mi la piel escabrosa que nace del origen,
de la intención en el pánico.
Y en el roce crudo de lanzaderas conectas
algunas veces creo amarte
en la arritmia asoleada del abrazo terminal.

Me retuerzo escondida
en la escalera de suspiros rescilentes
y en mi las metas por el beso se estimulan.
Me reitero tantas veces, cobarde
entre tus nudos
y al final de los viajes
me derrito desde el fondo.

Hoy lleve tu olor a las mundanas
sombras del recuerdo
no hay odio en las bendiciones asmáticas
para pisar astillas
se humedecen los labios de un amor pacto
del que he olvidado un compromiso.


Hoy solo me atrevo a silenciarme entre tu abrazo
a omitir desamores líquidos.

Y tengo 10 besos en la punta de la lengua….

lunes, mayo 08, 2006

La ida




Estoy herida de tus manos,
cortada en las mitades
de la vitrina inmóvil ,
veo oír tus pasos que llevan mi nombre
te escucho palpitar en las paredes del cuarto
en los actos melancólicos,
me escucho
y son grietas mudas las que me cortan
el olvido.

Las sentencias fueron olvidadas
en las cárceles de la oscuridad fraterna
con palabras oscuras retratadas de clarividencia.
Y no espere verte después de la partida.
Porque de tu boca salían humos sólidos de estupor
y en las calles cayeron tus letras generales
con violencia.

La ida
la esperma ignorante
el trayecto de las bocas hasta el grito de la impostación falsa
aquel amor pervertido de fatiga
atropellado de ojos muertos,
escupieron las rodillas
y cayeron tus falsos amores corrientes
bajo las cadenas.

De las despedidas



Las sombras se aposentan hoy
se atascan en crudas vitrinas de miedo
donde los ojos desarman granizos
donde las enredaderas ofuscan carne
y yo advierto en ti el deseo de la fuga.

Pero tarde o temprano,
mi amor se espanta en el sedimento
del temblor.
Me hago un telar tejido de letras tenues
que he de desarman con mis propias
sentencias claras de dolor.

Ahora en las tardes
zurcidas por el asma transparente,
saben nuestras rutinas cotidianas
a bocas que hablan desde tumbas
y hay cristales cruzados por el golpe
dentro de un cuerpo emancipatorio
prohibido para el exilio.


Hoy olvide tus tactos en mis mitades,
fundida en los elementos excluidos del fuego.
Cruce mis pies en tus fotografías
y aprendí a espiar
desde la memoria del volcán original
las palabras asociadas
a las muertes.