martes, abril 25, 2006

Reencuentros



Hay tanta soledad en las calles
que ya nadie se atreve a nombrarte
han cordordado quedar mudos
detrás de las enredaderas,
de los cortes, de los púas.
Porque separan desde lo alto
retrocesos,
desnudos frente al miedo
y se ciegan disfrazados de muerte
con candados.
Desde lo alto simulan
como desconocidos
como ejecutores del deceso del hambre.
Se enuncian como hermanos
arrodillados frente al crepúsculo
hay respeto por sus nombres
en las vigilias,
hay cordones atravesando sus ombligos
en las avenidas de la fe
que reproducen lentos los días.

Y entonces desde la premura se desprecia a Dios.

jueves, abril 20, 2006

Los retiros




Siempre quedarán
los retiros freudianos.
La húmeda divergencia de tu latido
rodeando a las cáscaras fosforescentes
del caos.
Siempre habrán de humedecerse las nítidas celestinas
rotas que jugaban a desfallecer,
en nuestros hombres
de alimento.
Y habrá una tormenta de resurrección que nos abra
las caderas ornamentadas
y nos lleve al ritual de las vértebras
para danzar frente al sitio.

Ahora me queda para el amorío:
amor de arco a desniveles,
rotas cadenas asíntotas,
espaldas mudas
y crimines ruines de adolecimiento.


Jugar:
equivale a nuestro miedo
al múltiplo indomado de risa.
Debo decir
frente al ovario fruncido
de mujer espacial
que el amor exhausto
de tanta espera
me tuerce las venas agrietadas:
Enamorando.

Ausencia



Le dejo a los noctámbulos la tarea
de pasearse en mi cuerpo como esclavos
de cegar a golpes
mis ausencias en ti
luego de acribillarme con sangre,
de tus manos,
y sin espera
marcarme a paso
respiraciones violentas,
llantos secuénciales
por el fracaso.

Me niego a pensarte,
entre mi cuerpo húmedo
entre las venideras sombras del espejo a contraluz
que sirven de criptas insolentes.

Toda tu ausencia
me hiere como en el silencio,
hiere el trepidario vacío
enredado en mis pies de fuga.

Por eso es que debía,
correr de tus pies
por eso es que debía secarme los ojos,
sin piedad
olvidarte los domingos con otro,
de ojos tristes.

De ausencia,
me corrompía
en las vitrinas de moda.
Yo no era esa,
de ojos dulces.

(A quienes todos filtrean)

Yo era toda,
toda de ausencia.

sábado, abril 15, 2006

Amantes



¿ Puede ser amor mío,
que antes de conocernos
ya nos hubiésemos visto en la calle 69,
parados frente a la lluvia, y mojados por los ríos...
hayamos hecho un sin fin de maravilla existente,
con los ojos pegados al piso,
sin reconocernos hayamos levitado entre las piernas ?


¿ Pudo ser acaso que antes de conocernos
mis pezones temblaran con el frío de tu boca,
y ardientemente te llamara hombre y consecuencia ?

Entonces, parada frente a la lluvia, enfermara por tu cuerpo,
rogara por tu nombre,
aunque fuese adivinanza sin letras.

En un cuarto largo, para terminar hablando sola,
con las puertas rodando en la cabeza,
con una especie de melancolía aérea
( Que no está sola si no acompañada por nocturnos )

Grítara amor,
que antes de conocerte sentía tu cadera agónica...
!pudo ser más que un centímetro exacto!
para atreverme a pensar en la calle 69,
! y el frío mojando la conciencia libida !

lunes, abril 10, 2006

Carta



Todo volverá a ser triste,
por eso nos dejamos
y debemos herirnos
con heridas corto punzantes
hasta revivir la nostalgia
debemos herirnos...
porque luego otros vendrán
y creerán entrar en mis ojos
( a esos ojos vivos llenos de tu carne espesa)
pero estarán francamente perdidos
y enredados en la ficción.

Porque todo volverá a ser triste,
por eso debemos cortar la enredadera
que une nuestros pasos
porque las ganas de enamorarse son escasas
y en este bulto de la cadera
todo me espesa los restos de la piel.

A menudo todo vuelve a ser triste
entre las cicatrices de la arena
entre las huellas de las hojas de papel y tus dedos
y me pareces entrar
entre las paredes
y aunque nos cueste trabajo
sabes bien que el resultado de las lagrimas
nos revienta los tímpanos.

Todo vuelve a ser triste
hoy las palabras se cargan en las espaldas...

Autorretrato




Yo nací auto vencida con unos ojos tortuosos
me amaron exiliadas las sombras
en las cumbres celestes de un par trozos de fuego
me gritaron los hombres farsantes palabras agudas
me vertieron de sus crímenes
y luego alzaron sus carnes frente a mi cuerpo sin piedad,
tuve en las manos sitios de odio y de espadas secas.
Cuando sentí crecer mis pechos
mi vello púbico se ato a tu aceite
y nos vestimos de exilio por horas
cubrí mi orgasmo de mujer con tus cenizas y alcohol.

Nací de las ramas de un sauce llorón
en las aceras de cemento incorruptible
con los labios cristalinos
delineados de arte de palabras
de sonrisas sobrias siempre mudas.


En los autorretratos me vestí de princesa
de amante vivaz, de gata en celo
para partituras de corazones rítmicos,
hice estatuas en los domingos para el frío.
Autorretratada me pinte los ojos como las putas
para expiar mis propios celos crudos.


Y en las vitrinas del claustro
siempre gire en rotación
sin retorno
me expié sobre las alamedas
las uñas pintadas
sobre voces atisbadas
de poetisas desgarradas
roce a la locura
suicide a mis ojeras sólidas
y te amé
te ame...te amé.

viernes, abril 07, 2006

Vanidad




En el reposo
y el raspado de mi vientre
descubro mi vanidad irresuelta
antes de soltarme un pecho en la geometría.
Descubro el círculo compuesto de mi sitio externo
y soy la fémina crítica
cuando te beso,
cuando escapamos en las vitrinas
para hacernos artificios de rutina
soy tu vagabunda hijastra
jugamos a llamarnos desde la oscuridad amenazante
con las piernas en cruza sobre paredes paralelas
actos gustosos
trípticos actos de envidia farsante.

Me envuelven
tus ojos en la masa
en las diócesis
me trituran tus palabras necias
los sesos, la taquicardia humana, el celo
los celos de mujer,
la vanidad cruda de un paso en falso,
la caída de un tinte sobre un ojo mudo de ingravidez.


Descubro mi vanidad incolora
sobre lo irracional
mis desechos básicos incompuestos
y me hago un tinte sobre la ojera nudal
hasta expiar que la belleza es temporal
sobre la impaciencia.


Yo inspiro a otras bocas
en la benevolencia del miedo.

Retazos



Hay retazos del alma
sin retorno
cuando me besas,
olores profundos
miedos circunstanciales
sobre vírgenes castas
que inician en mi nombre
milagros:
pero aun existe el miedo
los minutos breves
donde me ablando los ojos sobre tus pies
donde las palabras dejan de tejerse en fracasos
y alzamos cúmulos de fuego
cenizas del alba
excremento de flores
que invaden la sangre
llantos crudos en las heridas.

Mas allá de las mascaras
yo aprendí
que quedan tus caídas sobre los cristales
que el espejo que nos envuelve sobre vientos de profeta
nos corta los gestos
nos finge amar
sobre ojos de otoño.

La noche sin embargo
me embarga
insiste
me corta el cuerpo
en retazos
me inclina a siete letras sobre un cuerpo mayor
del que nunca ame sus vitales sombras.

Y sólo fui retazos...

martes, abril 04, 2006

Me duelen



Me duelen tus labios
tu lengua fría
que imita el nudo
y su desenlace.
Me dueles inevitablemente
en el sexo
porque sucede que extraño
ese origen de serpiente que nos simula.
E irracionalmente me faltan
tus palabras racionales
tu voz cruda cantando escritura.
Me duelen tus axiomas comunicativos,
tu andar de arrastre
tu mirada inhumada de hombre químico
cuando estas por espiar
mi origen exhausto de virgen
y estas tan suelto a amarme,
que amo tu castidad secundaria
la vibración de tus ojos llamativos.

Llegare amarte,
con el amor virgen de una puta,
montada en el silencio.
Y construiré en manos golpeadas escrituras de amor,
para exhalar de tu respiración orígenes intrascendentes.

Hoy quiero multiplicarme en ti,
con mis dedos ácidos,
impostar aullidos
de dolor.

sábado, abril 01, 2006

Voz



Tengo un ávido hastío,
porque te amo,
porque soy torpe,
porque me sincero
y temo
que te vayas,
con tus tantas grandezas.
Porque temo vagar en tu noche incrédula,
y hacerme amiga de las consagradas sombras
de las heridas cúbicas de mi mano absurda.
Llamarme y lamerme,
con las tontas grietas de niña sorda.
Porque no escucho tu grito,
tu insolencia y tus nervios
porque no estas diciéndome frívola
detrás del indiferente espejo
y estas allí,
desmesurado o triste,
callándome estos gritos sobrios
que nada te dicen del amor sádico.

Tengo heridas de guerra
tácticas tan inhumanas,
de las muertes roedoras del espacio
miradas vírgenes
oscuros estallidos sangrientos de compensación.

Tengo un ávido hastío,
de soledad anacrónica
una honda incrusta de mujer espacial.
Y me disfrazo,
para que en tu carne,
violenta y química
dejando huellas sabias
de amor de quiebre,
los disfraces prendan fuego
( pretendo ser tu olvido)

Vagas escrituras


En estas vagas escrituras,
de tu cuerpo alucinógeno,
creyendo amar lo que no amo,
tasando gotas que no bebo,
escupo el sudor de lenguas enrolladas por espasmo,
y me siento virgen al paso chorreando tu cuerpo en las escaleras crónicas,
de abundancia.


Me como pedazos inertes,
y diacrónicos,
abro mis piernas, y maúllo,
lloro y resucito,
con la carne adolorida de frente sudada,
que tanto amé de ciega actriz.


Y no quiero que hoy,
con tus falsas ciencias,
me llames amante,
me subas para hacer montajes,
de protagonista porno.
porque es simple y sarcástico,
que el amor no se endulza,
con el semen pegoteado,
en sexos unidos de placer.